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| Brad Dourif y Harry Dean Stanton en Wise Blood (dir. John Huston, 1979). (New Line Cinema/Photofest) |
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| El desequilibrio psicológico de Hazel Motes (Wise Blood, 1979) |
💣Bonos extra: les invito a ver la película en YouTube.
© K. Sánchez (17/05/22)
Un reinvento. Es una muestra de reconciliación con mi propia existencia, la cual quiero enseñar por medio de mi producción literaria. Ficciones y realidades conviviendo en paz, con la misma esencia de siempre, pero con nuevos enfoques. ¡Siempre lírica, siempre bizarra!
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| Brad Dourif y Harry Dean Stanton en Wise Blood (dir. John Huston, 1979). (New Line Cinema/Photofest) |
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| El desequilibrio psicológico de Hazel Motes (Wise Blood, 1979) |
© K. Sánchez (17/05/22)
En esta ocasión me propongo reseñar dos libros en un solo espacio, esto debido a que ambos textos se encuentran, quizás, estrechamente relacionados. La narración de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe (único texto largo de su autoría), fue publicada en 1837 y, posteriormente, en 1936, fue publicada En las montañas de la locura, esta última con referencias expresas a la primera.
Sobre “La
narración de Arthur Gordon Pym”:
Me
encantaría cubrir toda la historia, pero es que no me encuentro siquiera en la
capacidad de hacer los spoilers suficientes porque… simple y sencillamente, la
historia estuvo lejísimos de cautivarme. Estuve esperando y esperando y
esperando continuamente a que pasaran cosas peores (sí, tal vez la culpa es
mía, solamente). Yo divido el libro en dos partes:
🚢La tragedia en el barco: y perdón por lo minimalista o
básico que pueda sonar el uso del término “barco” en comparación con toda la
precisión en la descripción y el manejo de los términos de navegación que usa
Poe, y que lo hace de manera impecable (de hecho, siempre he tenido mis
reservas con las historias sobre navegación porque, a pesar de que he leído
varias y conozco algo de terminología más arriba del promedio, me sigue
resultando difícil y se me dificulta graficármelo en el cerebro).
En este
primer momento de la historia, el protagonista se introduce en secreto en una
embarcación, custodiado por un gran amigo suyo, ambos en busca de aventuras por
una “indefinida pasión” que sienten por la vida en el mar. Todo sale
terriblemente mal y este pobre hombre sufre lo indecible, llegando incluso a
estar al borde de la muerte por inanición y el subsiguiente trastorno por la
insalubridad extrema del espacio en el que se encontraba enclaustrado.
Su amigo
logra salvarle y, entre tanto, tienen que enfrentarse a más desgracias cuando,
a pesar de que toman el control del barco, padecen las inclemencias del clima
y, quedando sólo cuatro marineros, tratan de salvar sus vidas, nuevamente, en
medio de una situación deplorable de la que sólo se salvaron dos, el marinero Peter
y nuestro protagonista, Arthur Gordon.
🌊El viaje a la Antártida: otra embarcación encuentra y
rescata a los dos supervivientes, admitiéndolos dentro de su tripulación. De un
modo u otro terminan navegando en dirección a la Antártida. Dan con una isla
desconocida y allí encuentran a una tribu de aborígenes que, aparentemente, les
desprecian por ser blancos. De todos modos, a pesar de las dificultades para la
comunicación, tratan de entablar relaciones amables para obtener el mayor
provecho posible de los productos comerciables que pudiesen hallarse en la
zona.
A pesar de
que Gordon siempre desconfió de ellos, esto no tuvo ningún tipo de repercusión
y, finalmente, los aborígenes les tendieron una trampa y, otra vez, sobrevivió
junto con Peter luego de una especie de derrumbe-emboscada previamente planeado
por los isleños.
Si bien la descripción
del lugar es supremamente curiosa (de los fenómenos geográficos y atmosféricos,
cambios de temperatura, la fluidez y tonalidad del agua, las criaturas que
rondaban la isla, etc.) y todas las especificaciones que se hacen son muy
llamativas, tengo la impresión de que, la mayoría de cosas, simplemente, se
quedaron allí, lo cual también contribuyó a mi desazón. Lo único que quedó,
entonces, fue el intento de escape de los dos sobrevivientes mientras eran
perseguidos y que, luego de escapar, ooootra vez, en esta nueva embarcación,
regresaron a una temporada de miseria, angustia y desolación de la que Gordon
no logró escapar, al haber vislumbrado la figura de la criatura que,
aparentemente, era el “tekeli-li” a la que tanto temor le tenían los habitantes
de la isla, tanto que les espantaba solamente la vista del color blanco.
En resumen,
el libro es un manojo de angustia y de ansiedad (no puedo demeritar el trabajo
de Poe para crear este tipo de ambientes, que es sencillamente espectacular y
logra crearle a uno un montón de nudos en la garganta) que pasa de un lado a
otro entre las olas del mar. Siempre es un ciclo de cosas malas que desembocan
en cosas peores y amenazan con enloquecer a Gordon, y que, finalmente ceden,
para luego dar paso a otro círculo peor. Los momentos de sosiego son escasos y
se ven interrumpidos justo por el espíritu aventurero de los personajes, que es
lo que, finalmente, los lleva a realizar los descubrimientos que lograron.
Sobre “En
las montañas de la locura”:
Narra la
historia de una excursión a la Antártida realizada por un grupo de expertos en
geología y otras materias. El grupo se divide en dos y, el primero de ellos se
encuentra con una cadena montañosa bastante imponente que, en sus cercanías,
tiene algunas construcciones ancestrales que llaman la atención del equipo, el
cual encuentra también algunos fósiles de criaturas que nunca antes se habían
visto. Transmiten sus hallazgos al equipo que no se trasladó (afortunadamente,
en esta historia ya se contaba con aviones y otras herramientas que facilitaban
las tareas).
El grupo
descubridor deja de comunicarse, motivo por el cual dos de los personajes del
otro grupo, esto es, el protagonista, quien dirigía el grupo, y su compañero
Danforth, emprenden el vuelo al lugar señalado. Oh, claro, y hay que tener en
cuenta que muchos de los personajes involucrados en la expedición conocían el
contenido del Necronomicón (¿casualidad?) y, por tanto, tenían conocimiento de
algunas de las criaturas e historias narradas en dicho libro.

The shoggot - Imagen en reddit de WFPP77
En medio
del recorrido empiezan a encontrar algunas muestras poco agradables y cadáveres
frescos que daban noticia de que ciertos monstruos estaban cerca. Se
encontraron también con unos especímenes similares a los pingüinos (que fueron
reseñados ampliamente en un capítulo de La narración de Arthur Gordon Pym), que
habían sido atacados por la criatura sangrienta en cuestión, la cual,
aparentemente, emitía un chillido que podría imitarse con la palabra “tekeli-li”,
recordándoles de nuevo lo escrito en La
narración de Arthur Gordon Pym (que era un libro también conocido por los
personajes).
En su
recorrido, finalmente, se encontraron con una de estas horrorosas criaturas
formadas de baba, de color, olor y apariencia tremendamente desagradables
llamadas Shoggots, que se habían referido anteriormente, quedando plenamente
confirmado que, en efecto, estas creaciones de los Seres Ancianos habían
acabado con toda su civilización y, a partir de entonces, seguían habitando, de
algún modo, esta zona del planeta tierra.
Lograron
escapar, prometiendo revelar apenas lo necesario para que ningún grupo se
volviera a aventurar en el viaje que ellos habían emprendido, aunque el pobre
Danforth quedó seriamente perturbado después de dicha visita, oportunidad en la
que se enlazan algunos de los elementos de la basta mitología del autor:
“En raras ocasiones ha susurrado cosas absurdas
e inconexas sobre «la sima negra», el «borde tallado», «los proto-Shoggoths»,
«las moles sin ventanas y con cinco dimensiones», «el cilindro sin nombre», «el
faro antiguo», «Yog-Sothoth», «la gelatina blanca primordial», «el color
llegado del espacio», «las alas», «los ojos en la oscuridad», «la escalera a la
Luna», «lo original, lo eterno, lo que no muere» y otras ideas no menos
extrañas, pero cuando consigue dominarse, lo niega y lo atribuye a las curiosas
y macabras lecturas de años anteriores. De hecho, se sabe que Danforth es de
los pocos que se han atrevido a leer hasta el final el ejemplar roído por los gusanos
del Necronomicón que se conserva bajo llave en la biblioteca de la facultad”.
¿Opiniones finales? 👀
En general,
me agradó bastante ver el uso que dio Lovecraft al material que dejó Poe en
este caso. Es emocionante reconocer las referencias del “tekeli-li” y figurarse
un poco el final de La narración de Arthur
Gordon Pym en este sentido.
Creo que
ambas lecturas son muy pertinentes para quienes disfruten de temáticas de
viajes, aventuras, descubrimientos y ficciones en relación con estos temas. Incluso,
para quienes sean lectores de Lovecraft, considero que en este texto hay
precisiones muy importantes para entender su mitología. Para mí no fue tan
emocionante, pero tiene cosas que son “obligatorias” para quien sea fiel
seguidor.
Sí, sí, yo
sé que mi sangre ya debe ser 90% drama, pero sé que todavía disfruto
enormemente del horror y la ciencia ficción. Sin embargo, a pesar de conocer
previamente a ambos autores y tenerlos como muy buenas referencias dentro del
género, no lograron atraparme realmente en esta ocasión. En La narración de Arthur Gordon Pym
esperaba encontrar, al final, algo más revelador, o al menos que la tribu
aborigen fuera de caníbales o algo por el estilo (¿esperaba mal?), pero no hubo
nada de eso. En cuanto a En las montañas
de la locura, tampoco me resultó particularmente apasionante, al menos en
términos generales (considero que pudo haber sido, mejor, un cuento).
En todo
caso, me encuentro más que agradecida con mi compañero de lecturas por su
entusiasmo con la temática, que fue lo que me decidió, finalmente, para
construir esta reseña 💟
El gran Gatbsy era uno de esos libros que tenía en mi lista de pendientes hace muchos años. Al terminar la lectura, después de ese limbo en el que uno queda después de leer ciertos libros, sólo pude recriminarme el hecho de no haberlo leído antes.
Se trata de
una novela que gira en torno a los contrastes: entre los personajes, entre las
clases sociales, entre las zonas geográficas, entre los comportamientos, las
maneras de pensar, los propósitos de vida, la fragilidad de los vínculos, etc.
Así, es muy notorio como los personajes se encuentran muy bien marcados y
delimitados, partiendo, en mi opinión, desde su clase social.
Se
distingue perfectamente la dificultad imperante en relación con el racismo en
los Estados Unidos de inicios/mediados del siglo XX, haciéndose referencia en
algún aparte a cierta hipótesis extraña al respecto. Es manifiesto también el
modo en que se ilustra con suficiencia el machismo y los roles de género, así
que es muy fácil encontrar una cantidad de estereotipos a lo largo de la
historia, como lo analizaré más adelante. Importante tampoco dejar fuera del
análisis el contexto económico general, en el cual se marcaba ya la depresión del
29 y la relevancia de fenómenos como el contrabandismo.
Encontré en
esta novela un hilo muy marcado por el individualismo y la ideación
materialista de sus personajes en general. Quedé impregnada de la sensación de
que todos estaban avocados a vivir vidas muy ligeras, recayendo en la base de
que el dinero y las posesiones materiales pueden satisfacer cualquier
existencia burda y vacía, sin ningún sentido de responsabilidad o verdadera
empatía hacia los demás. Del único personaje del que se podría hacer un análisis
medianamente distinto sería del narrador, que es de quien se escuchan algunas
reflexiones, pero que pasa a ser simplemente el vehículo para contar la
historia de nuestros personajes principales. De todo este contexto se espera
entonces, fácilmente, que se desprenda mucha posesividad y violencia en las
relaciones que se establecen.
👀 Resumen cortito de la historia:
Nick
Carraway, narrador, sobre los años 20, decide hacer su vida en
Long Island, en una casita más bien humilde. Su vecino tenía una mansión
esplendorosa y ofrecía fiestas increíbles cada fin de semana, a las que iba
cualquier cantidad de personajes. Pero nadie tenía conocimiento realmente de
quién era Gatsby, el anfitrión de tan lujosos y extravagantes eventos, que ni
siquiera parecía tener interés en el desarrollo de los mismos; existían muchas
habladurías respecto a su historia y al origen de su riqueza.
Ahora, Nick
tenía también otros vecinos: su prima Daisy y su esposo, Tom Buchanan, un
atleta proveniente de una familia adinerada. Nick no tardó en darse cuenta de
que Tom tenía un romance con la señora Myrtle Wilson, quien, a su vez, era esposa de
un mecánico. Al frecuentar la casa de Daisy, Nick conoció a la joven Jordan
Baker, con quien tuvo un romance más bien discreto a lo largo de la
novela.
Gatbsy buscó
entonces entablar contacto con su vecino, Nick, al enterarse de que este era primo
de Daisy: sólo quería que le ayudara a volver a hablar con ella, pues, hacía
algunos años, antes de que él se fuera para la guerra, ellos se habían
enamorado, pero su familia no le permitió establecer una relación con un simple
soldado. Por lo tanto, un muchacho de cuna humilde como Gatsby, al ver que le
arrebataban la posibilidad de ser feliz junto a Daisy, decidió partir para buscar cómo lograr convertirse en un hombre realmente digno de ella.
Al
regresar, entonces, la encontró ya casada, e incluso con una pequeña hija. Fue
así como se estableció en la mansión más maravillosa de todo Long Island, se
adornó con todas las riquezas y extravagancias posibles para llamar la atención
de su amada y, justo por este motivo, ofrecía el tipo de fiestas al que ya me
referí: todo para volver a verla, para volver a hablar con ella y ofrecerle
todo lo que ahora tenía, sólo para poder estar con ella.
Nick
accedió a facilitar el primer encuentro entre Gatsby y Daisy, invitándoles a
tomar el té en su casa (sin que ella supiera de la presencia de Gatsby, claro).
Después de un encuentro lleno de nostalgia e incomodidad, Daisy accedió a
visitar su mansión. Allí demuestra con exagerada suficiencia que se encontraba
maravillada con todas las cosas que poseía Gatsby (tanto así que llega a llorar
sobre sus camisas porque eran “hermosas”). Y, sí, ella también le fue entonces
infiel a Tom.
Escena de la adaptación cinematográfica de 2013.
Tanta
cercanía sólo podía generar problemas. Daisy y Gatbsy se tornaron demasiado
evidentes con su romance, de lo cual claramente se enteró Tom. Este, indignado,
propició un escenario bastante incómodo en el que decidió enfrentarles y saca a
la luz el secreto de que Gatsby tenía tal fortuna sólo debido a nexos con el
contrabando. Daisy no se define frente al asunto.
Camino de
regreso, Daisy volvía junto a Gatsby conduciendo su auto, en un estado de
alteración que le lleva a atropellar a una mujer en el camino, la cual murió
después del accidente: Myrtle Wilson, amante de su esposo. Según comentó a
Nick, este estaba dispuesto a asumir toda la culpa para que Daisy no sufriera
las consecuencias. De todos modos, Tom hizo lo suyo y, de alguna manera, el
señor Wilson, al enterarse de que el auto que atropelló a su mujer era de
Gatsby, dedujo que este era su amante y decidió inmediatamente asesinarle,
suicidándose inmediatamente después.
😎Personajes a resaltar:
Jay Gatsby 💕(que no es su nombre real –antes fue James
Gatz): un sujeto de cuna humilde, con una infancia y adolescencia bastante dura
en temas económicos. Aparentemente vive tratando de superar dicha situación y
tener una vida cómoda. Considero que su porcentaje de autoestima a raíz de esta
causa era enorme, cosa que haya llegado a enceguecerse tanto como para buscar,
por cualquier medio posible, enriquecerse SÓLO para ser “el indicado” para
Daisy.
Así, hizo
todo lo que estuvo a su alcance para conseguir la riqueza que deseaba, pero no
para él sino para complacerla a ella. Eso, en sí, puede que sea absurdo, pero
hay que reconocer que, de una u otra manera, lo logró, y lo logró con creces. Era
su meta y, por ese sólo hecho, no considero que sea dado criticarla.
“Cuando fui a despedirme vi que la expresión de perplejidad había vuelto a la cara de Gatsby, como si acabara de sentir una duda levísima acerca de la calidad de su felicidad presente. ¡Casi cinco años! Incluso aquella tarde tuvo que haber algún momento en que Daisy no estuviera a la altura de sus sueños, no tanto por culpa de la propia Daisy, sino por la colosal vitalidad de su propia ilusión. Su ilusión iba más allá de Daisy, más allá de todo. Y a esa ilusión se había entregado Gatsby con una pasión creadora, aumentándola incesantemente, engalanándola con cualquier pluma que cogiera al vuelo. No hay fuego ni frío que pueda desafiar a lo que un hombre guarda entre los fantasmas de su corazón”.
Daisy Fay Buchanan 😒: el personaje que más odié de toda la novela.
Una mujer extremadamente egoísta, pusilánime e irresponsable, quien sólo tenía
interés manifiesto en el dinero, el prestigio y no asumir absolutamente nada
por su propia cuenta; persona inconsecuente e inestable, a quien su esposo
trata como un trofeo. El nivel de descaro en el actuar de este personaje es
indescriptible. Era de esperarse que no iba a ir al funeral de Gatsby, pero, de
todas maneras, eso no deja de doler.
“Mientras expresábamos nuestra admiración, Gatsby siguió sacando camisas y el suave y suntuoso montón fue cobrando altura: camisas a rayas y con arabescos y estampados de color coral, verde manzana, lavanda y naranja claro, con monogramas de un tono añil. De repente, entre ruidos ahogados, Daisy hundió la cara en las camisas y empezó a llorar sin consuelo.
—Son unas camisas tan maravillosas —sollozó, y los pliegues, la tela, le apagaban la voz—. Lloro porque nunca había visto unas… unas camisas tan maravillosas”.
Tom Buchanan 😬: otro personaje sumamente odioso y, a mi
parecer, muy icónico debido al estereotipo que representa: el macho,
deportista, racista, blanco, alto y que, por ese mismo hecho, creía que podía
pasar por encima de todo y de todos, y, entre tanto, que las mujeres también
hacían parte de su dominio. Concreta la idea de la materialización de la mujer
y la exhibe con orgullo.
“No podía perdonarlo ni demostrarle simpatía, pero entendí que, para él, lo que había hecho estaba completamente justificado. Sólo era desconsideración y confusión: Tom y Daisy eran personas desconsideradas. Destrozaban cosas y personas y luego se refugiaban detrás de su dinero o de su inmensa desconsideración, o de lo que los unía, fuera lo que fuera, y dejaban que otros limpiaran la suciedad que ellos dejaban…”.
Myrtle Wilson: la amante de Tom Buchanan, que, en lo poco que
se cuenta, también fue víctima de maltrato físico por parte de este. Su esposo,
George Wilson, también era una persona sumamente inestable y posesiva, quien
perdió la cabeza cuando se enteró de su infidelidad.
Jordan Baker: la joven golfista, amiga de Daisy, que resultó
saliendo con Nick y, efectivamente, cansándose de él. Se mostraba un poco más
reflexiva e inteligente que su amiga, aunque también con ciertos tintes superficiales
que, finalmente, terminaron siendo manifiestos. Una de las conversaciones que
más recuerdo de la novela fue la siguiente, que tuvo con Nick:
“—Pero fuiste tú el que me dejó —dijo Jordan de improviso—. Me dejaste por teléfono. Ya no me importas lo más mínimo, pero aquello fue para mí una nueva experiencia, y durante un tiempo me sentí un poco desorientada.
Nos estrechamos la mano.
—Ah, ¿te acuerdas —añadió— de una conversación que tuvimos una vez sobre conducir un coche?
—No, no me acuerdo.
—¿No dijiste que un mal conductor sólo está seguro hasta que se encuentra con otro mal conductor? Bueno, pues yo me encontré con otro mal conductor, ¿no? Quiero decir que, si me equivoqué tanto, fue por mi propio descuido. Creía que eras una persona bastante honesta y sincera. Creía que ese era tu orgullo secreto.
—Tengo treinta años —dije—. He rebasado en cinco años la edad de mentirme a mí mismo y llamarle a eso honor.
No me contestó. Enfadado, medio enamorado de ella y tremendamente dolorido, di media vuelta y me fui”.
Nick Carraway: no podría defender la idea de que sea el
personaje con mayor juicio entre los demás, pero tengo que rescatar muchas de
sus reflexiones, de su sensibilidad y de sus motivaciones para realizar interacciones
dentro de la historia. Apreciaba realmente a Gatsby (a pesar de que le costara
tanto confiar en él y en su extraña historia) y le consideraba su amigo, y se
comportó de acuerdo con ello.
Creo que,
teniendo este contexto, me es dado justificar lo que anteriormente señalé y
hacer énfasis en que el vacío era una constante en la vida de todos estos
personajes. Si bien la figura de narrador daba un poco más para que a Nick se
le considerara como el más “cuerdo” de todos, este tampoco se salva de lo
inevitable.
Entiendo
que esta trama pueda parecer simplista o predecible a algunos,
pero me quedo con la impresión de que es una novela escrita con una finura
inigualable. Me agrada (a pesar de que me enoja) el cliché de los personajes y
los estereotipos que representan (y que, ay, ¡por favor! esto todavía es muy
vigente), y me resultó una lectura muy hermosa y bien dotada de sensibilidad.
Así, sería ese el parámetro a revisar, primero (además del contexto que resumí
previamente), antes de saber si este libro puede agradar al lector.
Y bien,
como decía, me quedo con el trasfondo que hace, incesantemente, referencia a
los fines y las metas que cada cual se plantea. Pusilánimes, insensibles,
determinados o crueles, tenemos la potestad de elegir, abandonar, retomar y
usar los medios que deseemos para llegar a cualquier “luz verde” que
consagremos en nuestro horizonte.
“Y, allí, pensando en el viejo mundo desconocido, me acordé del asombro de Gatsby cuando descubrió la luz verde al final del embarcadero de Daisy. Había hecho un largo camino hasta aquel césped azul y su sueño debió de parecerle tan cercano que difícilmente podía escapársele. No sabía que ya lo había dejado atrás, en algún sitio, más allá de la ciudad, en la vasta tiniebla, donde los oscuros campos de la república se extienden en la noche.
Gatsby creía en la luz verde, el futuro orgiástico que año tras año retrocede ante nosotros. Se nos escapa ahora, pero no importa, mañana correremos más, alargaremos más los brazos y llegarán más lejos… Y una buena mañana…
Así seguimos, golpeándonos, barcas contracorriente, devueltos sin cesar al pasado”.
© K. Sánchez
(04/03/22).
Esta lectura (de Tatiana Țîbuleac, novela escrita en 2016) tiene mezcladas una buena cantidad de cosas complicadas y súper. Ofrece, además d...