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Reseña de “La acusación- Cuentos prohibidos de Corea del Norte” de Bandi

Si bien vengo desde hace buen tiempo leyendo bastantes libros japoneses, no había tenido previamente ningún tipo de acercamiento a literatura que viniera de Corea. Y justo me encontré con esta maravillosa y fuertísima obra que, nada más y nada menos, viene de Corea del Norte.

Al iniciar me encontré con esta belleza de prefacio y supe que no tardaría mucho tiempo en terminar la lectura del libro: 


Cabe resaltar que “Bandi”, evidentemente, corresponde a un seudónimo, y que el autor tuvo que hacer un montón de maromas para sacar el texto de su país de origen y que se lograra su publicación.

Ahora, como resulta de mi interés que muchos de ustedes sientan curiosidad por acceder a la obra, procederé a hablar de cada uno de los cuentos que la componen de modo muy breve y sólo para generar interés, incluyendo mi calificación:

La fuga del norte: ⭐⭐⭐⭐⭐

El primer cuento de la colección da cuenta de que, si bien es terreno desconocido, el autor es bastante hábil para la redacción. Sutil, intenso e impactante, y no genera ninguna dificultad para la lectura. Toda esa visión desoladora del porvenir está surcada por los afectos, así como por más desgracias, tal como una matrioska. Hermosísimo de este cuento cómo se trata la figura femenina, las anécdotas y la percepción que se tiene de la misma. Precioso y desgarrador.

“Es, ciertamente, una forma muy arriesgada de huir. Podemos caer abatidos por los tiros de los agentes de las patrullas marítimas, o las olas y el viento de una tempestad se nos pueden tragar como a una hoja. Pero es preferible morir a continuar con el sufrimiento de esta vida miserable. He aquí por qué hemos decidido irnos sin vacilar, aunque sea a costa de jugarnos el pellejo. Con un poco de ayuda del destino seremos capaces de empezar una nueva vida. De lo contrario, solo deseamos que nuestro barco sacudido por el oleaje se convierta en el símbolo de la condena de este país, que no es más que un desierto yermo y sin esperanza.”

La ciudad del fantasma: ⭐⭐⭐⭐

No sé si a esto pueda llamarle sátira porque me resulta demasiado directo: aquí la historia se basa en la fobia de un pequeño a los retratos de Marx y de Kim Il-sung, lo que trajo algunos problemas a sus padres. Es curioso ver el desarrollo. Contiene una metáfora bellísima que me llamó mucho la atención.

Practising a torch march on Kim il-sung square -Nicor, CC BY-SA 3.0
<https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0>,
via Wikimedia Commons

Vida del caballo Tesoro: ⭐⭐⭐⭐⭐

Aquí una metáfora más perfecta que la del anterior cuento y que permea todo el desarrollo de la historia, y que hace referencia a la figura de un olmo. El resultado final es espectacular y totalmente desgarrador, pues se relaciona con aquellas quimeras que nos mantienen vivos, que nos esforzamos por mantener en un pedestal y que, cuando caen, terminan derrumbando toda nuestra existencia. Una joya es este cuento.

“Nada en el mundo es comparable a la decepción y al remordimiento que supone tomar conciencia de que todas las esperanzas y convicciones —como las que un día llevaron a Seol Yong-su a unir su dedo meñique con el de Yeong-il y afirmar «¡Lo pro-me-to!»— no son nada más que un espejismo. De ahí que Seol Yong-su no pueda achacar nada a nadie, sino que deba abrazar el sufrimiento solo y sentir su dolor hasta el tuétano.”

Tan cerca, tan lejos: ⭐⭐⭐⭐⭐

Acerca de las desgracias de un hombre que trata de ir a visitar a su madre, quien se encuentra gravemente enferma. A pesar de que le niegan la autorización para movilizarse, decide hacer el intento. No termina nada bien. Me deslumbró el simbolismo relacionado con las alondras:

“—Ah, ¿por qué están aquí? —dijo Myeong-cheol contemplando la jaula con las alondras que, como antes, colgaba del porche.

—Volvieron dos días después de que tú las soltases. Colgué de nuevo la jaula y entraron…

—Pobrecillas, a ellas también las han domado —murmuró Myeong-cheol como si escupiese cada una de las sílabas.

Las alondras continuaban cantando como si le estuviesen diciendo «A ti también te amansaron y por eso has vuelto».”

La capital del infierno: ⭐⭐⭐⭐

Si bien puede tratarse de una historia relativamente sencilla en su desarrollo, el objetivo de la misma es digno de apreciarse: la manera en la que el líder vende su supuesta magnanimidad ante el pueblo, y este, a pesar de que sabe que todo es falso, se ve obligado a sonreír, a alabar, y a seguir agachando la cabeza entre toda la mierda que tiene que comer. Resalto la historia que se cuenta al final:

“—Érase una vez una colina cercada por diez hileras de vallas. Dentro vivía un brujo rodeado de miles de esclavos. Pero la cosa más sorprendente era que tras las diez hileras de vallas no se oía nada más que risas. Se oían las risas fuese otoño, invierno, primavera o verano. Y eso sucedía porque el viejo brujo tenía hechizados a sus esclavos. ¿Y por qué los tenía hechizados de tal forma? Porque quería ocultar que los estaba maltratando y engañar de este modo a la gente que vivía fuera de la colina y hacerles creer que en aquel lugar todo el mundo era feliz. Había ordenado construir diez hileras de vallas para que nadie procedente de los pueblos vecinos pudiese entrar y ver lo que pasaba. Piénsalo. Cuando la gente que vivía en la colina se hacía daño o estaba triste y lloraba, lo que salía de su boca eran grandes carcajadas. ¿Cómo era posible que existiese una magia tan cruel, una colina tan terrorífica?”.

El escenario: ⭐⭐⭐

Acerca de un problema familiar por malas interpretaciones. Me agrada la posibilidad de interpretaciones del final de la historia.

“Entonces a Yeong-pyo le parece ver que se aproxima un actor de entre los árboles que quedan al otro lado del «escenario». La obra que se representa es la de un personaje que después de haber cometido un crimen imperdonable se coloca la punta de la pistola en la sien y toma una decisión.”

La seta roja: ⭐⭐⭐⭐

Es la historia más elaborada del libro. Se entrelazan varios sucesos en los que se demuestra, nuevamente, que el poder siempre se sale con la suya, pues no hay más opción. Las víctimas no merecen nada más que la humillación y la muerte, todo como consecuencia de librarse de sus cadenas (al interior). La metáfora de la seta roja me pareció espectacular.

P.D.: en esta ocasión también debo agradecer a Ax, mi compañero de lectura, que siempre me hace más amenos todos los ratos de discusión sobre las cosas nuevas que vamos conociendo.

© K. Sánchez (01/09/22)

Reseña de “Rashōmon y otros cuentos” de Ryūnosuke Akutagawa

Después de la trilogía de Natsume Sōseki (Sanshiro, Daisuke 💘 y La puerta) quise oxigenarme, en cuanto a mi ciclo de lectura de obras japonesas, con algunos cuentos. Así, me pareció entonces que esta era una ocasión propicia para darle una lectura más cercana a Ryūnosuke Akutagawa (de quien quedé muy interesada luego de leer a Osamu Dazai), y a quien había tenido la oportunidad de leer en algunos cuentos cortos ocasionalmente, sin que me hubiera significado demasiado maravilloso.

Ahora, para mi propia sorpresa y satisfacción, esta colección de cuentos me ha resultado ES-PEC-TA-CU-LAR. Akutagawa tiene un estilo que no había encontrado previamente en autores japoneses -lo que no significa que se desprenda del estilo típico de estos, claro. A pesar de la barrera emocional que se impone como tal en este tipo de literatura, no podría decir que Akutagawa tenga personajes “planos” o que requieran un acercamiento más profundo con el lector: logra trascender perfectamente lo que podría, inicialmente, considerarse un impedimento.

En 'Rashomon' (1950) de Akira Kurosawa.
Amé su simbolismo. Me resultó muy grato tratar de descifrar el fondo de sus historias. Me encantó la crudeza y la dosis de surrealismo que incluye, así como ese tono descarnado que tiene, y esas “chispitas” de lirismo con las que salpica hasta lo más macabro.

Estas son mis breves opiniones sobre cada historia:

  • Rashômon: lindo trasfondo. Me gustan los elementos simbólicos que protagonizan la historia, más que los personajes mismos (que también me resultaron llamativos a pesar de su escasa descripción). El escenario es espectacular.

🌟🌟🌟🌟🌟

  • La nariz: lo gracioso es la seriedad con la que maneja esa sátira tan poderosa.

🌟🌟🌟

  • Kesa y Moritô: adoré la técnica de la narración (narrar desde el punto de vista de ambos personajes). Muchas emociones entre líneas.

🌟🌟🌟🌟

  • En el bosque: la misma técnica narrativa de “Kesa y Moritô”, pero con más personajes. Me pareció mucho más atractivo el fondo de la historia.

🌟🌟🌟🌟

"De todos modos, para poseer a la mujer había que eliminar al hombre. Pero le aclaro, señor, que yo mato con katana, y no como ustedes, que matan con el poder, con el dinero, hasta con el pretexto de hacer un favor. Es cierto que no derraman sangre y sus víctimas siguen viviendo; pero así y todo son muertos, sombras de vivos. Si medimos los alcances del delito, es muy difícil fijar quién es más criminal, yo o ustedes. [Sonríe con ironía]."

  • El biombo del Infierno: llevaba mucho tiempo sin enamorarme de un cuento. Esto es espectacular: la temática es preciosísima, da para varias interpretaciones a lo largo del texto, es exageradamente cruel, macabro y hermoso al mismo tiempo. Es una genialidad.

🌟🌟🌟🌟🌟

"Pero éste, a su vez con los labios apretados y sonriendo a intervalos con sarcasmo, no apartaba la vista del carruaje. Y en medio de las llamas… ¡Ay! No tengo fuerzas para daros los detalles del suplicio. La blancura de su rostro ahogado por el humo, los largos cabellos en desorden arrebatados por las llamas y sus hermosas ropas ardiendo como una tea… Imposible concebir una visión más despiadada. Sobre todo, cuando el viento cesó por un instante, el humo se desplazó hacia el lado opuesto a donde nos hallábamos, y pudimos ver con verdadero horror cómo en medio de esa hoguera, que parecía despedir chispas de oro, agonizaba una bella criatura forcejeando dolorosamente por quitarse las cadenas de su cuerpo. El espectáculo mostraba con elocuencia los tormentos del Infierno. Un estremecimiento nos sacudió a todos."

  • Un cuerpo de mujer: sólo es una perspectiva curiosa.

🌟🌟

  • Sennin: no me resultó lo suficientemente interesante.

🌟

Así, les ofrezco mi lista de opiniones para que, en caso de que quieran conocer al brillante, maravilloso y espectacular Ryūnosuke Akutagawa 😍 (sí, ya estoy plenamente convencida de que lo es), elijan con tranquilidad según mi humilde concepto, cualquiera de las historias que conforman la colección.

😎Bonos extra: recomendadísima la adaptación de Akira Kurosawa (de “Rashômon” y “En el bosque”) y esta reseñita de la misma para que le echen un ojo.

Reseña de “El capote” de Nikolái Gógol

De nuevo vuelvo a mis amados rusos, con un paso breve por Gogol y uno de sus cuentos más famosos: El capote, que fue publicado en 1842. Y como no tengo ánimo para hacer una mejor introducción, voy de inmediato con lo que importa y advierto que esto está lleno de spoilers, aunque no seré bastante meticulosa para que, si es el caso, les quede algo de curiosidad. No se tarda más de tres horas en la lectura.

La historia que se narra es la de un hombre de mediana edad llamado Akaki Akákievich (nombre que tiene su juego, según se cuenta), quien habita en San Petersburgo y trabaja como funcionario copiando los documentos que le eran encargados, con impecable caligrafía. Se le puede describir como un sujeto humilde, insulso y falto de gracia; carente de cualquier tipo de interés, pasión o ambición, no gusta del alcohol, come siempre de modo muy austero y tiene apenas las posesiones suficientes para sobrevivir; es una persona que busca su tranquilidad por encima de todo y la imperturbabilidad en cada uno de sus días, evitando, quizás, el ajetreo voraz e implacable de la vida y la frialdad de los seres humanos.

“Y más de una vez, a lo largo de su vida, se estremeció al comprobar cuánta inhumanidad hay en el hombre, cuánta grosera ferocidad se oculta en los modales más refinados e irreprochables, incluso, ¡Dios mío!, en personas con fama de honradas y nobles…”.

Según esta antesala, le puedo entender como un hombre que detestaba enormemente CUALQUIER COSA que significara una novedad (incluso sentirse diferente, es decir, evitaba emociones como el enojo y nunca pensaba en la frustración; evitó, incluso, acceder a una mejor oferta de trabajo porque no se sintió capaz de cambiar su rutina, pues, seguramente, su cotidianidad le hizo evidentemente inflexible y cerrado a cualquier tipo de ingenio y aprendizaje). Todo, absolutamente TODO, todos los días, debía ser exactamente igual para que se sintiera satisfecho con su cotidianidad.

Así, se describe este personaje tremendamente plano que, huyendo de la novedad, un día se percata de que su abrigo se ha roto un poco. De inmediato visita al sastre, quien lo examina y le dice que, debido a lo gastada que está ya la tela (traslúcida, en realidad, lo cual es ridículo para un abrigo) no le es posible hacer un remiendo, motivo por el cual la única posibilidad es mandar a hacer uno nuevo. A pesar de los ruegos de Akákievich para que lo remiende, este no cede a su pretensión.

“Al oír la palabra «nuevo» a Akaki Akákievich se le nubló la vista, y todos los objetos que había en la habitación parecieron cubrirse de una suerte de bruma. Solo distinguía con claridad al general de la tabaquera de Petróvich, con el pedazo de papel tapándole la cara”.

Una de las ilustraciones del libro,
por Noemí Villamuza
La cabeza del protagonista se hace una maraña porque, debido a este percance, ha tenido que evaluar la manera en la que dispondrá de sus ingresos para poder pagar el abrigo, que, aparentemente, no era, precisamente, muy económico. Finalmente se adapta a la idea y le pide al sastre que proceda con la confección de su nueva prenda. Interesantísimo cómo se describe el cambio que sufre Akákievich a partir de ello, pues, si bien antes se le describía como una persona tranquila, ahora era una persona feliz y llena de ilusión al pensar en su nuevo capote, buscando los materiales más adecuados y elegantes para hacer uno que realmente valiese la pena (al quien desee leer el libro, le sugiero ver esto con toda la atención).

Y cuando estuvo listo su abrigo y lo estrenó, muchísimo más aún. Era un hombre radiante y lleno de alegría, y sus compañeros de trabajo (que siempre le humillaban y le menospreciaban) le admiraron y le trataron de tan buena manera, que le convencieron de ir a una fiesta que se daría esa noche en casa de otro funcionario. Dudándolo un poco, decidió aceptar. Retornaba a su casa ya sobre la medianoche y, en el camino, tuvo la mala suerte de encontrarse con dos hombres que le golpearon y le robaron el abrigo.

Decidió acudir con un “personaje importante” (en la traducción se usa precisamente ese término, esta vez no es ironía de mi parte) para que le colaborara en el proceso correspondiente para recuperar su amada prenda. Esta parte del “personaje importante” también me parece clave en el desarrollo del texto, sobre todo si se tiene en cuenta que contiene una profunda crítica a los funcionarios y a la labor administrativa y el ejercicio del poder en muchas instancias (así que, por favor, si leen el texto, vean esto con lente especial, también). Se trata de un hombre que, a pesar de que no es realmente importante, trata de darse a sí mismo esa dignidad; a pesar de ser una “buena persona” (estas comillas sí son mías) en el fondo, para resaltar su jerarquía se comporta como un patán y pasa por encima de cuantas personas puede, sólo en virtud de su supuesta importancia.

Por lo tanto, cuando Akákievich acude con él para que le colabore, apropiándose de su papel de “personaje importante”, le trata terriblemente mal y le despacha sin haber atendido a su solicitud. Después de este episodio, el protagonista vuelve totalmente abatido a su casa, habiendo enfermado a raíz del frío que tuvo que soportar sin su abrigo y, seguramente, del trastorno que generaron los últimos episodios en su existencia, todos tan intensos para él. Y muere. Muere de modo inadvertido para todas las personas que le conocían.

Pero no termina todavía la historia. Mientras tanto, el espectro de Akákievich se dedica a asustar a la gente y a robar sus capotes a los transeúntes. Y el “personaje importante” es abordado por el fantasma, quien, también, ejecuta la misma venganza con él. Al conocerse ya la historia del espectro que perturba a la población, las autoridades de San Petersburgo se disponen a estar atentas y, un día, un policía trata de detenerle, pero este le deja escapar al encontrarse con que el espectro se había convertido en un hombre alto y dotado de un puño enorme (¿?).

Se cierra la historia, así, con un final quizás abierto, pues el espectro toma finalmente, tal vez, una forma que combina a muchos de los personajes que se nombraron, y que no fueron precisamente amables con él. Pero, finalmente, todo sigue transcurriendo igual, al fin y al cabo. Es la vida real. Quizás, la justicia no existe. Y no se puede esperar absolutamente nada diferente.

Por último, quisiera adicionar que, si bien la figura del espectro puede parecer inicialmente como una idea rápida para finalizar la historia, es importante tener en cuenta que “Gógol escribió en una época de censura política. Su uso de elementos fantásticos es, como en las fábulas de Esopo, una manera de burlar al censor. Algunos de los mejores escritores soviéticos también recurrieron a la fantasía por razones similares” (esto lo leí en el prólogo de la edición que leí, de Nórdica Libros, traducida por Víctor Gallego y con unas ilustraciones muy curiosas de Noemí Villamuza). Así que, tengan esto en cuenta antes de darle su calificación final de la lectura.

© K. Sánchez (27/04/22)

Reseña de "La dama pálida" de Alexandre Dumas (padre)

 

“La dama pálida” es un relato corto que fue escrito en 1849. Vampírico, de corte gótico –efectivamente, romanticista–, sin mucho que envidiarle (en la forma) a otros como "Carmilla" de Sheridan Le Fanu. Su lectura me evocó, en varias ocasiones, a "Drácula", de Bram Stoker, en su totalidad.

Empiezo, entonces, con un resumen de la historia y, luego, doy mi opinión general acerca de la misma para quienes desean leerla, o ya la ha leído, para que comparemos puntos de vista.

Resumen de la historia (si no te gustan las historias de vampiros, pero tienes curiosidad 👀):

Se encuentra ambientado en los montes Cárpatos, en un contexto de guerra en el cual la princesa Hedwigia, quien corría peligro, fue enviada a un monasterio lejano para que no pereciera junto con su padre y hermanos.

Camino al monasterio, es asaltada por un grupo de bandidos un tanto salvajes que dan de baja a sus protectores y, por fortuna, en medio de la batalla estos son detenidos por un caballero que, al parecer, es hermano de quien comanda a este grupo. Así, se presentan en la historia Kostaki (el jefe de los bandidos) y Gregoriska, su hermano mayor (quien detiene la batalla), y este último y la Hedwigia, casualmente, se enamoran casi de inmediato. Y también, casualmente, Kostaki se enamora de ella.

Acuerdan llevar a Hedwigia a su castillo para que sea custodiada por la princesa Brankovan, madre de los dos jóvenes, quien la recibe cordialmente. En vista de la complejidad de su situación, se le recomienda no salir del castillo. Mientras tanto, el amor de Hedwigia y Gregoriska crece y, por su parte, la obsesión de Kostaki con ella, también.

Giulia Pagano and Christopher Bernau in the Passion of Dracula, cropped
-Gotfryd, Bernard, photographer.
Hasta que, un buen día, Gregoriska declara su amor a Hedwigia y le propone escapar. Ya correspondidos, concertan la huida para el día siguiente. Aparentemente, Kostaki presiente que había algo extraño de por medio y sale en búsqueda de su hermano, con quien tiene un duelo que resulta perdiendo.

Con la muerte de Kostaki, Hedwigia empieza a recibir visitas nocturnas que le producen enorme dolor en el cuello; le dejan pequeñas heridas, como de alfiler, y le producen palidez y agotamiento de muerte, que cada día le hacían más desdichada y amenazaban su vida. Le comenta a Gregoriska todo aquello y este confirma la idea de que estaba siendo atacada por un vampiro.

Planean entonces un contraataque en el cual, finalmente, Gregoriska se enfrenta con el vampiro –Kostaki de ultratumba. Realizan un extraño ritual con la sangre que brotó del corazón de este para deshacer la maldición en Hedwigia, pero este enfrentamiento también le costó la vida a su amado, y era esta la manera en la que se daba por finalizada una maldición que había caído sobre la familia, al extinguirse el linaje.

Fue así como, según lo prometido y evitando males posteriores, huyó a Francia, conservando su palidez cadavérica luego de la experiencia.

Puntos para el debate de la historia:

❤Puntos a favor: la narrativa es bellísima, un estilo gótico que califico como intachable. La musicalidad y la elegancia de la prosa hacen que, de por sí, el texto valga la pena. Por otra parte, me ha llamado la atención el hecho de que, a pesar de la corta extensión del mismo, se expone de maravilla el buen manejo que tiene Dumas para crear ambientes llenos de intriga y suspenso (resalto, sobre todo, un escenario en el que se siente una tensión absoluta).

Y bien, como ya había mencionado, tiene buen manejo de los elementos de la tradición vampírica en la literatura, siguiendo ya el folclore de historias como Drácula, por ejemplo.

👻Puntos... no tan a favor: bueno, hay que partir del punto de que es una historia del romanticismo, que tiene elementos góticos y que es una historia de vampiros, antes de que llueva la sarta de críticas.

Siendo plenamente consciente de que me muevo en este terreno, no puedo dejar de decir que se siente mucha ligereza en la historia y que, desgraciadamente, se vuelve predecible (yo esperaba, en cada ocasión que lo permitía, que siempre pasara lo peor, pero nunca fue así). Por ejemplo, la muerte y transformación de Kostaki en vampiro me resultó ligerísima; la contraposición entre los dos hermanos –como representación del bien y del mal absoluto– me resultó indignante ya que había un momento en el que parecía que cada uno tenía su culpa; ah, y qué decir del enamoramiento a primera vista y la rivalidad que, entre los hermanos, aumentó aún más debido a este factor. Tan típico, tan aburrido…

Lamenté también encontrar cabos sueltos, como la constante repetición por parte de la princesa Brankovan de que “Kostaki ama Hedwigia”, que fue algo que no resultó tener ni la más mínima relevancia. Me decepcionó sentir que este personaje, que tenía un potencial increíble para darle más fuerza a la historia, terminó siendo apenas un adorno del que se podía prescindir. Podría nombrar muchos más elementos que considero que fueron un desperdicio, así como algunas incoherencias que no me pasaron desapercibidas.

Tampoco me quiero pronunciar sobre el final, porque tiene una referencia que no puede explicarse por sí misma.

En conclusión, si el lector es ávido de historias de vampiros, es necesario, por cultura general, tener esta experiencia. Por lo demás, no creo que se estén perdiendo de mucho.

© K. Sánchez (14/03/22)

Reseña de “El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura”, colección de cuentos de Stefan Grabinski

A pesar de que soy asidua lectora y me considero una buena conocedora del género del terror en la literatura, admito que no conocía a Stefan Grabinski, escritor polaco de inicios del siglo XX, otro de esos muchísimos casos de escritores que, a pesar de su talento, mueren desconocidos, abandonados y en extrema pobreza, dudando de la genialidad de sus creaciones y hasta de su misma cordura:

“(…) Porque, como es sabido, el ideal está en la muerte. El peso de la obra oprime al creador; los pensamientos plenamente realizados pueden volverse amenazantes y vengativos, sobre todo, cuando los pensamientos son descabellados. Abandonados a su suerte, sin ningún punto de apoyo en la realidad, pueden llegar a ser fatales para su creador” (fragmento de “El amo de la zona”).

Polski: skan książki PL (1919) - CBN Polona 
Conocí el libro porque fue publicado por en la colección “Gótica” de Valdemar, que es de mis favoritas; vi entonces su portada y con el nombre me bastó para tener curiosidad inmediatamente por su contenido.

El libro consta de dos partes. La primera contiene nueve historias que están enfocadas, haciendo honor al título, en cuestiones relativas a la física y a los posibles misterios del mundo del movimiento. La mayoría de historias de esta parte del libro (si no todas) se relacionan con trenes, lo cual me pareció supremamente novedoso en relación con la ficción en el terror. Conocía, por ejemplo, en cuestiones de ciencias físicas y literatura de horror, a Leopoldo Lugones y su colección de cuentos denominada “Las fuerzas extrañas”, la cual, debo reconocer, tuve que abandonar porque llegaba a ser agobiante por la cantidad de terminología y conceptos que, para una persona que no tiene conocimientos previos en física y otras ciencias, no llegan a ser del todo comprensibles. Difícilmente deslumbraba algunos de sus panoramas en mi imaginación.

Caso contrario y muy gratificante el haber encontrado en Grabinski una lectura que, independientemente de estar enfocada en la física del movimiento, no deja perder al lector en ningún momento. Me agradó enormemente haber encontrado una temática que no había visto trabajar antes con tanta insistencia, con tanta gracia y con un nivel de desarrollo tan sólido (a pesar de lo fantástico); siempre considero valioso apreciar el contexto y, para el caso, me causa gran admiración que la velocidad y el movimiento de los trenes, imperantes para el desarrollo en el contexto de la vida del autor, hayan sido causa de curiosidad y de inquietud tan grande para generar este tipo de historias.

Así, mediante esta cuestión principal, Grabinski hace mezclas interesantes con temas de tipo sobrenatural, parapsicológico y hasta eróticos (buena jugada, por ejemplo, en “En el compartimento”), y juega de modo muy interesante con cuestiones como puertas interdimensionales (como en “El tren encantado”) y algunos fenómenos relativos a la temporalidad. Incluso hace muchas disertaciones en cuanto a la vida del ser humano y a la percepción que tiene de sí mismo, a la vida después de la muerte (como en “Última Tule”), y también llega a cuestiones como la locura y otras típicas en el plano del horror.

Destaco como mis favoritos, justamente por su fuerte contenido de nostalgia trágica y reflexiva, “El demonio del movimiento”, que fue una muy buena introducción como primera historia de la colección, “El pasajero perpetuo” y “La vía muerta”:

“Allí, no muy lejos, los trenes pasan veloces, las locomotoras corren hacia el ancho y hermoso mundo; aquí, la obtusa frontera de un montículo cubierto de hierba. Es la añoranza que siente un desfavorecido. ¿Lo comprende usted? Una añoranza sin la esperanza de su cumplimiento conduce a un resentimiento que se va reconcentrando hasta que la fuerza del deseo logra imponerse a la realidad complaciente… del privilegio. Nacen energías ocultas; las fuerzas destructoras se van acumulando a lo largo de los años” (fragmento de “La vía muerta”).

En cuanto a la segunda parte del libro, ya con otros centros temáticos, allí se encuentran ocho relatos ya en la vida fuera de los trenes, pero manteniendo el resto de sus inquietudes intactas.

En “Estrabismo” y en “Saturnin Sektor” (ambos espectaculares) tenemos una historia muy original sobre un doppelgänger; en “Gases” hay una historia de brujería; “El amo de la zona” combina cuestiones de temporalidad con algunas criaturas monstruosas, así como “La venganza de los elementales”; “La mirada”, básicamente, habla sobre un trastorno obsesivo de orígenes cuestionables y, por su parte, “El cuento del enterrador” narra la vida de un personaje digno de ser temido. Dejo para el final “La amante de Szamota” porque quería resaltar que, según me he enterado, cuenta con una adaptación cinematográfica llamada “Evil streets”, de 1998 (no la he visto).

Por último, no puedo dejar de destacar la sutileza de la prosa de Grabinski, que no llega en ningún momento a ser vulgar, independientemente de que trate de temas un tanto complejos en ocasiones:

“En un reflejo desesperado, se arrojó a la ventana para saltar por ella. Pero una legión de manos resbaladizas y frías le agarraron por la cintura, le clavaron los ganchos de sus manos en la cabeza, le rodearon el cuello. Wrześmian forcejeó varias veces. Unas uñas se incrustaron a su garganta, otros labios se adhirieron a su sien…

Se tambaleó, apoyó la espalda sobre el marco de la ventana, se inclinó hacia atrás… Sus temblorosos brazos estirados se abrieron en un gesto de sacrificio, y en sus pálidos labios apareció una sonrisa de realización; ya estaba muerto” (fragmento de “El amo de la zona”).

Lleno de fragmentos esplendorosos escondidos en las grietas de ficciones especulativas, algo místicas y siempre empapadas de melancolía:

“Eran las cuatro de la madrugada. Las apariciones nocturnas sobrevolaban en procesión la ciudad, preparándose de mala gana para el viaje de vuelta. Los fantasmas diabólicos plegaban con tristeza sus fantásticas alas, mientras los pensativos ángeles de la guarda, inclinados sobre las camas de los niños, les daban besos de despedida en sus pequeñas frentes” (fragmento de “La venganza de los elementales”).

© K. Sánchez (18/02/22).

Reseña de “El Aleph” (colección de cuentos de Jorge Luis Borges)

Yo había tratado de leer a Borges cuando tenía 16 años, pero no me molesta admitir que no me sentí preparada para ello (así como más recientemente me sucedió con el Ulises de James Joyce). Excesivas referencias que no me eran familiares ni conocidas, que me sonaban supremamente lejanas, y una prosa que no me resultaba del todo digerible. Abandoné.

Más de diez años después volví a intentarlo y, aunque no me separo totalmente de lo que dije anteriormente, al menos fui capaz de entender, al menos globalmente, todas las temáticas aquí tratadas, y de quedar con la sensación de “bueno, esta vez entendí un poco más”.

Sé que mi esfuerzo por hacer una reseña es totalmente en vano, pero no puedo dejar que esta ocasión pase sin que conste al menos un recuerdo por escrito de la impresión que me ha dejado esta vez, quizás, con el objetivo de comparar a futuro lo que he captado cuando haga una relectura (definitivamente, es uno de esos libros que quiero releer, y no por el simple placer de degustar la prosa, sino porque soy consciente del cambio de significados que puedo obtener tiempo después por el contenido más simbólico y trascendental que en el texto se irradia permanentemente).

MoRDi CuaC, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons
La edición que tuve el gusto de leer está conformada por 17 cuentos. La entrada del libro con “El inmortal” es espectacular. Este cuento contiene, quizás, la mayoría de los elementos y conceptos que luego se examinarán desde diferentes perspectivas en los siguiente, y así ya uno sabe en qué terreno se está metiendo. La historia es asombrosa, tanto por los elementos fantásticos con los que cuenta, así como por la manera en la que logra aterrizarlos para que esa misma fantasía se sienta como toda una realidad.

Como no me voy a detener en cada uno de los relatos, ya que me parece carente de sentido hacer una narración plana de estos relatos, sí me gustaría destacar que, desde mi lectura, sentí profunda conexión y admiración en cuanto a las ideas que, sin cesar, se van construyendo en uno como lector al cierre de cada texto. Conceptos como la temporalidad y su trascendencia, muy orientados hacia la idea del tiempo cíclico en contraposición con el lineal; otras contraposiciones relativas a dios y a la religión, a lo global y a lo individual, a la objetividad y a la subjetividad, al todo y a la nada, a la realidad y a la fantasía.

Resalto también la estrategia del cambio de perspectivas que se vio en cuentos como “Deutsches Requiem” y “La casa de Asterión”; la relevancia del elemento arquitectónico en “El inmortal”, “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”, “El Aleph” y, nuevamente, en “La casa de Asterión”; la imperfección de la palabra para expresar lo absoluto en “El Zahir”, “La escritura del dios” y, evidentemente, en “El Aleph”; el envidiable manejo de la historia y la cultura en relatos como “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”, “Los teólogos”, “La busca de Averroes” y “El hombre en el umbral” y, como último elemento, para no alagar la lista, el amplio conocimiento del sujeto desolado y atormentado por la incertidumbre, como se puede ver también en “El inmortal”, “La casa de Asterión” y “La espera”.

Y bien, el cierre de la colección se concreta magistralmente con “El Aleph”. Así como en “El inmortal”, se traen a colación muchas semillitas que se dejaron plantadas a lo largo del texto y aquí se le pone la cereza al pastel. Como construcción literaria me pareció completísimo, tiene tonalidades muy diversas; evoca una cantidad de emociones distintas; tiene algo de sátira, de romance, de filosofía, de ciencia, de historia. Me quedé con un parrafito que leí con total apasionamiento y que guardaré con mucho cariño (hasta lo transcribí y amé leerlo en voz alta).

No me puedo quedar sin decir que, justo después de esta lectura, inicié con Siddhartha de Herman Hesse y me he sentido más que satisfecha debido a que encuentro maravillosamente representada la idea del Aleph en la Unidad que se maneja en este último; esa carencia de expresión del absoluto por medio de la palabra, esa manera en la que se desdibujan los límites de la existencia para formar aquello que nos trasciende…

Posdata: agradezco enormemente a mi compañero de lectura, quien me ayudó mucho a aterrizar gran cantidad de elementos que encontré en este libro, así como a expandirlo a perspectivas y comparaciones de las que inicialmente no me percaté :)

Reseña de Kaiki: cuentos de terror y locura (autores japoneses)

Se trata de una colección de cuentos bastante variados, a pesar de que todos corresponden al calificativo de “kaiki”, el cual es usado para definir lo tétrico y sobrenatural. También la variedad de autores es muy interesante, así como el contexto (tiempo y lugar) en el que se narran las historias. Encontré algunas que me parecieron maravillosas, otras que son más bien normales y, también, algunas que no llamaron para nada mi atención.

👵El demonio del cabello blanco (de Kidō Okamoto) es una historia de horror sobrenatural, pero me decepcionó el hecho de que nunca se comentó aquello que dio origen a los sucesos. Pero la forma de narrar me pareció impecable.

🐲Kaiiki: un relato de espíritus marinos (de Kyōka Izumi) tiene elementos tanto psicológicos como sobrenaturales, y la combinación resultó muy exitosa, en mi opinión. La narración es buena, bien estructurada a pesar de su corta extensión y el final le da el toque secreto.

👺La cara dentro de la hornilla (de Kōtarō Tanaka) sólo se enfoca en lo sobrenatural . Es uno de esos relatos que resultan adecuados para aquellos interesados en leer acerca de maldiciones y espíritus malignos.

😩Una noche de primavera (de Ryūnosuke Akutagawa), desgraciadamente es uno de los relatos que menos me gustó del libro . Si bien hay una pequeña impresión del elemento sobrenatural, no logró causarme ningún tipo de impresión.

🐍La serpiente (de Ōgai Mori) es una de esas historias a las que les falta un poquito para ser consideradas realmente historias de horror, en mi perspectiva, pues si bien se desenvuelve en el contexto de una maldición (por una mujer que no es buena con su suegra y termina enloqueciendo), el final desdibuja todo el asunto añadiéndole un elemento racional que explica, en buena parte, lo sucedido. En resumen, no me gustó.

👹Jinmensō: el bubón con rostro humano (de Jun’ichirō Tanizaki) es, en definitiva, la historia más repugnante de toda la colección. También relacionada con una maldición, con un argumento muy similar a muchos de los que se ven en películas en terror de la década de los noventa e inicios del nuevo siglo. Me encantó, a pesar de lo desagradable del argumento, y hasta me hizo reír.

👻La momia (de Atsushi Nakajima) me hizo recordar la historia de Robert Bloch denominada, precisamente, “Los ojos de la momia”. Vale la pena resaltar que aquí no estamos hablando de Japón. Es curioso, pero nada demasiado maravilloso a mi parecer.

🐟 Una historia de apariciones (de Rohan Kōda) me resultó aburrido y difícil de entender, pues está ubicado en un escenario de pesca y el autor se extiende demasiado haciendo precisiones innecesarias sobre peces y cañas de pescar. Tampoco me causó impresión el desarrollo de la historia.

🚢El muchacho de los naufragios (de Kyūsaku Yumeno) también tiene de base una maldición. Interesante para los que gusten de las historias de barcos (que usualmente me resultan difíciles de entender por el lenguaje técnico que usan). Tampoco me gustó mucho.

Revenge of ghosts , ca. 1849-1953 by Utagawa Kuniyoshi
Ahora, mi top 3 de las mejores narraciones del libro:

💗En tercer lugar está La lengua del diablo (de Kaita Murayama), relato con el que inicia el libro. Narra una historia de muchos años en un espacio bastante corto, pero el enlace de los acontecimientos está muy bien hecho y genera bastante inquietud. El tema principal (canibalismo) está muy bien balanceado, cosa que uno como lector no sabe qué creer sobre lo sucedido. Da miedo y es divertido.

💖En segundo lugar, El infierno está en el espejo (de Rampō Edogawa). Considero que es la narración más hermosa de toda la colección. Sentí que las descripciones dadas por el autor eran todas muy pertinentes e ilustrativas, y de un modo tan sutil como para describir bien cada parte de la historia y no quitarle en ningún momento ese candor casi lírico que tanto me gusta. Es un precioso relato de terror psicológico.

💘Y decidí dejar en primer lugar a La sombra de la muerte (de Jūran Hisao), porque la expresión de mi rostro al finalizar la lectura fue de total satisfacción. Es un cuento supremamente entretenido y logra atrapar con facilidad al lector. Sólo es terror psicológico, pero me encanta la experticia con la que el autor juega con la psique del personaje principal, y resulta que cada pedacito de la historia resulta siendo completamente creíble.

Traté de no hacer ningún tipo de adelanto para que, a quien llame la atención alguna de las temáticas, tenga la oportunidad de leer alguno de los cuentos que acabo de reseñar. Si están interesados en adquirir el libro, pueden ingresar a la web de Quaterni

© K. Sánchez (08/11/21)

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